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miércoles, 9 de mayo de 2012

Los tics no controlaran mi vida.


¿Qué son los tics?


Los tics son movimientos o sonidos rápidos que se repiten una y otra vez sin motivo. Cuando una persona tiene un tic, no puede controlar el movimiento ni los sonidos. Carraspear y parpadear son tics comunes. A menudo, los tics empeoran cuando una persona se siente estresada, cansada o ansiosa. Algunos medicamentos pueden empeorar los tics.

¿Qué es el síndrome de Tourette?


El síndrome de Tourette es un tipo de trastorno de tics. Los niños que tienen el síndrome de Tourette repiten tanto movimientos como sonidos. Pueden suceder varios tics distintos al mismo tiempo, pero es posible que no siempre se produzcan juntos.
Si un niño tiene el síndrome de Tourette, los tics por lo general comienzan cuando tiene entre 3 y 10 años. Los sonidos y movimientos aparecen y desaparecen, y por lo general no son un problema grave. Tenga en cuenta que es posible que su hijo tenga un tic, pero no tenga el síndrome de Tourette. Hable con su médico de familia si cree que su hijo podría tener el síndrome de Tourette.
En la televisión, en las películas y en las noticias, el síndrome de Tourette a menudo aparece asociado con el uso de malas palabras y comentarios racistas o sexuales ofensivos. Sin embargo, solo un pequeño porcentaje de las personas que tienen el síndrome de Tourette tienen este síntoma.

¿Superará mi hijo este problema?


La mayoría de los tics desaparecen después de algunos meses. Sin embargo, a veces una persona tiene 1 ó 2 tics durante muchos años. Los niños que tienen el síndrome de Tourette por lo general tienen los peores síntomas cuando tienen entre 9 y 13 años. Más de la mitad de estos niños mejoran mucho durante la adolescencia y los primeros años de la edad adulta. Menos de la mitad de las personas que tienen el síndrome de Tourette durante la niñez tienen tics de moderados a intensos cuando son adultos.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi hijo?


Obtenga información sobre los tics y el síndrome de Tourette y explíquelos a las personas que interactúan en forma regular con su hijo, como sus parientes, sus maestros y sus cuidadores de la guardería.
Entienda que su hijo tiene muy poco control sobre los tics provocados por el síndrome de Tourette. Si usted hace demasiado énfasis en los tics, es posible que empeoren. En la mayoría de los casos, animar a su hijo a que intente detener un tic no es útil. Su hijo puede contener los tics durante algún tiempo, pero los tics reaparecerán finalmente.

¿Qué más debo saber?


Muchos niños que tienen el síndrome de Tourette también tienen el trastorno de déficit de atención con hiperactividad (que también se llama ADHD). Los niños que tienen el síndrome de Tourette también tienen discapacidades del aprendizaje o trastorno obsesivo-compulsivo (pensamientos o conductas que se repiten una y otra vez). Su médico puede ayudarlo a averiguar si su hijo tiene alguna de estas otras afecciones.
Los tics pueden afectar a más de una persona en una familia. Los tics y el síndrome de Tourette deben considerarse como una causa posible si un niño con un familiar que tiene el síndrome de Tourette tiene problemas de conducta o de aprendizaje.




lunes, 7 de mayo de 2012

El baile de los números.

DISCALCULIA.

Aunque hay muchas definiciones, quizá la más práctica y adecuada sea, la inhabilidad o dificultad para aprender a realizar operaciones aritméticas, a pesar de recibir toda instrucción convencional, en contraste con una capacidad intelectual normal del alumno.Si no se trata precozmente, puede arrastrar un importante retraso educativo. En los niños esta dificultad causa mucho sufrimiento, especialmente en los primeros años escolares en los que el dominio de las "bases conceptuales" es de gran importancia, pues el aprendizaje de la matemática es de tipo "acumulativo", por ejemplo, no es posible entender la multiplicación sino se entiende la suma.En el sistema tradicional de enseñanza se ha perdido la conexión con la raíz de las matemáticas, enseñando al alumno a memorizar y manejar símbolos (olvidando que estos son sólo representaciones de algo concreto), y a memorizar procedimientos y formulas sin saber lo que está haciendo (generalmente cuando se le pregunta a un niño qué está haciendo cuando hace una suma con llevadas y porqué se lleva una, te dice "porque así me lo dijo el profe").La clave está en "como hacer la transición desde el material concreto, hasta el papel y lápiz". Mediante la integración de patrones numéricos para llegar a la abstracción del dígito. Es precisamente este punto en el cual nos hemos especializado siendo el único centro en España dónde se imparte el curso "Patrones y Plastilina".

CARACTERÍSTICAS DE UN ALUMNO QUE ESTÁ PERDIDO EN LAS MATEMÁTICAS



Dificultades en la organización espacial• Dificultad para organizar los números en columnas o para seguir la direccionalidad apropiada del procedimiento.Dificultades de procedimiento 
• Omisión o adición de un paso del procedimiento aritmético; aplicación de una regla aprendida para un procedimiento a otro diferente (como sumar cuando hay que restar).Dificultades de juicio y razonamiento• Errores tales como que el resultado de una resta es mayor a los números sustraídos y no hacer la conexión de que esto no puede ser.Dificultades con la memoria mecánica• Tropiezos para recordar las tablas de multiplicar y para recordar algún paso de la división... este problema se incrementa conforme el material es mas complejo.Especial dificultad con los problemas razonados• Particularmente los que involucran multi-pasos (como cuando hay que sumar y luego restar para encontrar la respuesta).Poco dominio de conceptos como clasificación, medición y secuenciación especial interés por ver y entender lo que se le pide en un problema• Se les dificulta seguir procedimientos sin saber el cómo y porqué


¿CÓMO PREVENIRLA Y CÓMO CORREGIRLA?


La discalculia se presenta en una etapa muy temprana, siendo el primer síntoma la dificultad en el aprendizaje de los dígitos. Ello se debe a que el niño no entiende la correspondencia entre el dígito y la cantidad, y comienza a ver que las matemáticas son complicadas. La correspondencia entre lo concreto (la cantidad) y lo abstracto (el símbolo), es un paso que el niño con discalculia, se ve incapaz de entender.Se utilizan patrones (que sirven para hacer la transición) y plastilina (que sirven para que aprendan el concepto), que están basados en la forma en que los antiguos comprendían las matemáticas, ya que trabajaban con materiales concretos (semillas, barras de arcilla, cuerdas con nudos…). El ábaco es un intento bastante bueno para acercar a los niños a lo concreto, sin embargo en los colegios enseguida se pasa al papel y lápiz.La metodología aplicada por La Llave del Don se basa en una correcta transición de lo concreto a lo abstracto a través de una serie de ejercicios donde el alumno aprende de forma más rápida y eficiente, entendiendo el cómo y por qué de las cosas. Este método se aplica tanto a niños visuales (niños con un estilo diferente de aprender y percibir debido a que piensan con imágenes y no con palabras), como a los no visuales, a partir de 7 años de edad.El método consiste en realizar ejercicios y representaciones en material concreto (principalmente aunque no limitado, en plastilina) junto con el estudiante, quién va descubriendo paso a paso cómo pasar del material concreto al cuaderno, gracias a un diseño especial en el que se aprenden las cantidades mediante unos "patrones". Hector Linares explica que la idea de "patrones" la tomó del sistema numérico de los mayas. Aunque en un principio el método fue creado pensando en ayudar específicamente a niños con discalculia, el método beneficia a todos en general.

jueves, 3 de mayo de 2012

Respuesta educativa ante alumnos con TDAH


Existes múltiples formas de tratar el TDAH. En todos estos modos, el profesor ocupa un papel my importante. Aunque dicho trastorno este presente en varios ambientes, familia, escuela, es en la escuela donde se generan los ajustes más importantes.
Para solucionar dicho problema, existen tratamientos fármacos, que se muestra eficaz en el 80% de los niños con TDAH.

Este problema se debe tratar en diferentes niveles, dentro de la escuela:

1-      Nivel de centro.
2-      Nivel de aula.
3-      Nivel del alumno.

1- Nivel de centro:

Dentro del centro escolar, siempre deben de haber diferentes pautas a seguir para tratar dicho trastorno en el alumnado. Estas son las intervenciones más eficaces para mejorar su rendimiento escolar. Para ello, se necesitan que los profesores lleven algún tipo de entrenamiento sobre estos casos, para así ellos desarrollar en su programa de actividades en el aula, actividades dirigidas a este tipo de alumnado, para los que se han desarrollado múltiples actividades. Un ejemplo de actividad para este tipo de trastorno es el que realizo la Lehigh University.


2- Nivel de aula:

A este nivel los profesores son los que tienen una relación directa con dicho alumno, y son los que mejor los pueden tratar, realizando diferentes actividades, dentro de su programa.
Algunas indicaciones a tener en cuenta en el trabajo con los niños con TDAH son las siguientes:

-El ambiente de aprendizaje debe de estar altamente estructurado, de modo que el modelo al que al que se enfrente el niño cada día, sea los mas predecible posible.
-Las actividades deben de estar muy organizadas. Deben de ser cortas, graduadas en dificultades y deben de ser simples para evitar así los excesos de información que puede general el aburrimiento y por tanto la falta de atención del alumno.
-Se deben alternar descansos de 20 minutos aproximadamente. En estos casos, facilita la tarea del entretenimiento y mantiene activa su motivación hacia el trabajo.
-Cuidar el clima de aprendizaje. El profesor debe de prestar mas atención y elogiar los momentos tranquilos para que le sirva de modelo al compañero que sufre un trastorno atencional.
-Conoces su estilo de aprendizaje, sus gustos y motivaciones, y así usar una metodología mas adaptada a este alumno y por lo tanto mas eficaz (dibujos, material manipulable, contenidos de su interés, nuevas tecnologías…).

Como ya hemos dicho existen múltiples, estas  son las más importantes tareas que el profesor debe llevar a cabo ante este tipo de alumnado.

3. Nivel del alumno:

Los niños que padecen el TDAH pueden mejorar con tratamientos, pero no hay cura. Hay tres tipos básicos de tratamiento:

1- Medicamentos: Existen varios medicamentos que pueden ayudar. Los tipos mas comunes se llaman estimulantes. Los medicamentos ayudan a los niños a concentrarse, aprender y a estar tranquilos.

A veces los medicamentos causan efectos secundarios, como problemas de sueño o dolores de estómago. Pueden ser necesario que su hijo trate algunos medicamentos para ver cual funciona mejor, Es importante que usted y el medico observen cercanamente a su hijo mientras toma la medicina.

2- Terapia: Hay distintas clases de terapias. La terapia conductual puede ayudar a enseñar a los niños a controlar su comportamiento para que puedan desempeñarse mejor en la escuela y en su casa.

3- Combinación de terapia y medicamentos: Muchos niños mejoran con medicamentos y terapia.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Relato de un niño con síndrome de Asperger

Como cada mañana, Javier desayunaba un tazón de leche con sus cereales favoritos, mostrándose ajeno a los horarios que rigen la dinámica familia. A pesar de tener siete años, su madre tenía que ayudarle a vestirse y como en tantas otras ocasiones, ese día tampoco pudo ponerle la ropa nueva que le habían regalado sus abuelos.

Su madre tenía que lavar toda la ropa nueva con un determinado suavizante para que Javier aceptase estrenar algo.

Cada día Javier se levantaba angustiado preguntando por el día concreto de la semana, el mes y el número. Todas las mañanas preguntaba lo mismo y a continuación necesitaba saber si ese día tenía que ir o no al colegio.

A pesar de que Javier comenzó a hablar algo más tarde que otros niños, ahora no paraba de hablar. Su lenguaje era muy correcto aunque siempre solía hablar de su tema preferido, los dinosaurios, y era muy difícil cambiar el tema de conversación. Resultaba complicado que Javier utilizase su excelente lenguaje para compartir con su familia las cosas que le ocurrían en el colegio o las cosas que le preocupaban. Parecía no sentir la necesidad de compartir experiencias o sentimientos con la gente que le rodeaba.

Era un niño muy inteligente, aprendió a leer solo y le encantaba leer libros de dinosaurios. No le interesaban los juegos típicos de los niños de su edad y pasaba la mayor parte de su tiempo desmontando juguetes electrónicos y volviéndolos a montar. No parecía estar interesado por jugar con aquellas máquinas sino que le fascinaba conocer cómo estaban hechas y cuál era el mecanismo que las hacía funcionar. Cuando lo averiguaba, colocaba el juguete en su estantería y no volvía a tocarlo. Tampoco dejaba que su hermano pequeño tocase ninguno de sus juguetes. Tenía un mundo muy personal y resultaba difícil que lo compartiera con otros niños.

En el colegio su profesora ya había mostrado preocupación por Javier. A pesar de su inteligencia, no tenía ningún interés por las tareas escolares y su rendimiento académico no era el esperado. En el patio siempre estaba solo y cuando ocasionalmente intentaba incorporarse al juego de sus compañeros, su manera de actuar era tan “torpe" e ingenua que provocaba risas y burlas por parte de los otros niños.

Aunque Javier no era un niño agresivo, en algunas situaciones mostraba fuertes rabietas y conductas inadecuadas como tirar objetos o gritar.

Especialmente difícil era la clase de Educación Física, en la que Javier mostraba altos niveles de ansiedad, dificultad para seguir las normas y escasa comprensión de las reglas básicas que rigen los juegos y deportes de equipo. Si se le forzaba a participar en estas actividades, sistemáticamente aparecían fuertes enfados y marcado oposicionismo.

Aunque los padres de Javier ya le describían como un niño peculiar antes de cumplir los 4 años, no empezaron a alarmarse hasta el momento en que el niño se incorporó al colegio. Las grandes dificultades para relacionarse con los compañeros, los problemas atencionales dentro del aula y el bajo rendimiento escolar fueron, entre otros, los motivos que impulsaron a los padres a buscar ayuda.

Después de varias consultas a distintos profesionales del ámbito de la educación, la medicina y la psicología, y tras recibir diagnósticos tan dispares como déficit de atención e hiperactividad, o trastorno emocional y de conducta, finalmente informaron a la familia de que Javier presentaba Síndrome de Asperger.
Sin embargo no hay pensar que todos los niños con síndrome de Asperger son iguales o que todos se parecen mucho entre sí: 

S. acaba de cumplir siete años, es extrovertido, hablador, autoritario y muy impulsivo; le gusta ir al parque, donde juega en solitario con sus soldados.

C. tiene 10 años, es introvertido, cauteloso, meticuloso y excesivamente ordenado. No le gusta jugar con otros niños o entretenerse con juguetes y dedica todo su tiempo a la lectura de libros científicos y a ver documentales.

E. tiene 12 años, es tímida, fantasiosa, olvidadiza y definitivamente muy desorganizada. No le gusta ir al colegio, por lo que se queja constantemente de dolores de cabeza. Colecciona minerales que ordena en la estantería de su habitación de forma sistemática, no soporta el bullicio, no come ni se pone nada de color rojo, no tiene amigas en su clase y ninguna de sus compañeras la invita a sus fiestas de cumpleaños.

Aunque cada uno muestra su propia personalidad bien definida y distinta, es posible encontrar en todos ellos características comunes del síndrome que evocan aquellas que Hans Asperger destacó en su observación de un grupo de niños. El artículo de Asperger sobre la “psicopatía autística", escrito en alemán, pasó desapercibido hasta que Lorna Wing, una psiquiatra británica, recuperó en 1981 el trabajo de Asperger e hizo una revisión del mismo aportando datos propios de su investigación.

¿Seguro que no conoces a ningún joven o adulto como los que te hemos contado?



Federacíon Asperger España

martes, 1 de mayo de 2012

Intervención psicopedagógica en los trastornos del desarrollo

El estudio de la intervención psicopedagógica en los trastornos del desarrollo es un campo muy amplio que ha de ser visto desde múltiples facetas y perspectivas. Estas facetas son tratadas en esta obra con profundidad y rigor teórico, de forma selectiva y enfatizando los puntos de vista más útiles, eficaces y actuales.
La intervención psicopedagógica implica recoger las técnicas y aportaciones especializadas procedentes de la psicología científica, clínica y educativa fundamentalmente, tales como la intervención conductual y cognitivo-conductual, la intervención instruccional, el consejo y orientación psicológicos, la intervención sistémica y comunitaria y otras formas de intervención especializada procedentes de otras disciplinas educativas que proporcionan elementos de interés teórico y aplicado. La constitución de la disciplina Intervención psicopedagógica está en fase de construcción y en ella son decisivos sus dos grandes campos de proyección, el de las dificultades de aprendizaje, con enfoques predominantemente instruccionales, y el de otros trastornos del desarrollo, objeto de esta obra, con características más amplias y donde el enfoque sistémico o global es obligado.
Jesús Nicasio García Sánchez

Discalculia.

La discalculia hace referencia a un trastorno del aprendizaje en el que se ve afectada la correcta adquisición de las habilidades. Es un trastorno del cálculo que incluye a las personas con una capacidad para ello muy por debajo de la que se espera que tenga según su edad, su cociente de inteligencia y su escolaridad.
Según se estima, la discalculia afecta aproximadamente entre el 3% y 6% de la población infantil. Pero ahora, ¿cómo saber si un niño tiene discalculia o no? Para dar respuesta a este importante interrogante, la Universidad de Barcelona, por intermedio del servicio de Neuropsicología de la Facultad de Psicología, propone “realizar una exploración a aquellos niños y niñas de los que se sospeche que tengan discalculia”. Y para esto, la UB acerca distintas actividades para que los niños entre 6 y 11 años realicen.
Si alguno de los niños presenta alguna dificultad en la realización de las distintas actividades que se proponen, se podría sugerir que tienen discalculia. En dicho caso, seria conveniente llevarlos a que realicen una exploración neuropsicológica más profunda para obtener un diagnóstico final que incluya la evaluación de otras funciones cognitivas. Ahora bien, veamos a continuación las actividades para saber si un niño puede  tener discalculia.
Enumeración de puntos:
  • Uno: Se ponen en una hoja 15 fichas redondas formando una derminada figura. Luego se les da a los niños 30 fichas y se les dice que deben poner el mismo número de fichas que las que hay en la hoja (no es necesario que imiten la figura).
  • Dos: Se construyen pequeñas figuras (que tengan entre 5 y 10 fichas) y se le pide a los niños que cuenten las fichas que tiene cada figura.
En ambas actividades, todos los niños, sin importar su edad, deben hacer el ejercicio de forma correcta.
Contar oralmente: Pedir a los pequeños que cuenten de 11 a 3, y de 23 a 5. Sólo se acepta un par de errores en los niños entre 6 y 7 años.
Dictado de números: Los niños deben escribir números que le son dictados oralmente en arábigo.
  • De 6 a 7 años: 14, 23…
  • De 8 a 11 años: 14, 23, 1200, 756, 4658…
Cálculo mental oral: Proponer dos operaciones simples de suma, resta y multiplicación. En el caso de las sumas, a los pequeños de 6 años se les permite un error. Y en el caso de las restas y multiplicaciones, se les acepta un error si tienen justo 8 años. Los más pequeños no realizan la prueba, y los más mayores deben hacer todo correcto.
Posicionamiento de números en una escala vertical: Se les da a los niños una línea en blanco, cuyas puntas serán el 0 y el 100. Allí deberán ubicar distintos números, por ejemplo:
  • Niños de 6 y 7 años: Ubicar en la línea el número 5 y el 78. Pueden tener un error.
  • Niños de 8 a 11 años: Ubicar el 10, 29 y 89. También pueden tener un error.

miércoles, 25 de abril de 2012

Autismo, un mundo nuevo

RICARDO MIR DE FRANCIA
WASHINGTON
Max tiene cuatro años y es autista. Habla poco y tiene problemas de pronunciación. Es incapaz de elegir cuando le ponen delante un vaso de leche y otro de zumo. No reacciona cuando le llaman a menos que su interlocutor le mire a la cara. Y repite obsesivamente los mismos comportamientos durante horas. Pero hoy ha tenido un día muy bueno. Al llegar a Skills on the Hill, el centro de terapia ocupacional al que asiste en Washington, ha balbuceado un saludo a su terapeuta, se ha hartado de reír en el columpio y casi se ha puesto él solo los pantalones. «Hay pocos días como este», dice su abuela.
El autismo no es una enfermedad, sino un trastorno del desarrollo cerebral que se manifiesta de forma distinta en cada individuo. Algunos son intelectuamente brillantes, otros no hablan, tienen problemas de coordinación o viven ensimismados en su mundo. Pero ya no es una rarísima anomalía. Desde que los médicos le pusieran nombre a principios de los años 40, su incidencia ha crecido a un ritmo vertiginoso. Un estudio reciente asegura que uno de cada 88 niños estadounidenses padece algún trastorno del espectro autista. Su incidencia es cinco veces mayor en los varones. Afecta a uno de cada 55 niños, frente a una de cada 252 niñas.«Los números son alarmantes -reconoce Alycia Halladay, investigadora de Autism Speaks, la mayor organización del mundo dedicada a luchar contra el autismo-. Su prevalencia ha aumentado un 1.000% en los últimos 40 años y sigue creciendo. El autismo es ya una crisis de salud pública que afecta a millones de individuos y familias». Los científicos, sin embargo, no saben muy bien a qué se debe este avance imparable, un 73% más de casos solo en los últimos cuatro años, según el Centro para la Prevención y Control de las Enfermedades, el organismo público al frente del estudio.«Parte del incremento se debe a una mejoría en la identificación y el diagnóstico de los niños, pero no sabemos si hay otros factores que estén propulsando su incidencia», confiesa el epidemiólogo Jon Baio, uno de los autores del estudio. Las investigaciones apuntan a que sus causas radican en una combinación de mutaciones genéticas y factores medioambientales, y se esgrimen como factores de riesgo la elevada edad de los padres, las enfermedades durante el embarazo o los partos prematuros. Pero las respuestas distan de ser concluyentes.
Las familias con miembros autistas se enfrentan a enormes dificultades. No solo por el estrés emocional y la dedicación que requieren sino por los costes económicos de los tratamientos para mejorar su calidad de vida. Un estudio reciente revela que en EEUU los costes durante toda la vida del paciente oscilan entre 1,4 y 2,3 millones de dólares, en función de si el paciente tiene también una discapacidad intelectual.
Aunque hay algunas ayudas de los estados y el Gobierno federal, los seguros sanitarios raramente cubren el tratamiento psicológico, las terapias del comportamiento o la dependencia en el hogar. Los padres de Max lo saben bien. El año pasado se gastaron cerca de 60.000 dólares en visitas al psicólogo, el hospital y al centro de terapia. «El seguro no cubrió nada de nada. El sistema sanitario de este país apesta», dice la abuela de Max.
Dos millones de familias.
Como la suya hay dos millones de familias en EEUU que se enfrentan a la falta de tratamiento asequible y de servicios apropiados. «Los varios comportamientos y características asociadas con el autismo son tratables; sin embargo, esta gente no está recibiendo los servicios que requiere por el coste, la ubicación geográfica, las listas de espera o la cobertura de las aseguradoras», dice Amanda Glensky, portavoz de la Autism Society Muchas familias acaban rompiéndose. Los divorcios abundan y también la bancarrota. «Los padres de Max han asumido que es autista y se están enfrentando a la realidad, pero están devastados», reconoce la abuela de Max.

jueves, 5 de abril de 2012

Habilidades matemáticas y funcionamiento ejecutivo de niños con trastorno por déficit

A pesar de que un 26% de niños con TDAH tiene una dificultad específica en el aprendizaje de las matemáticas (DAM) las investigaciones han sido escasas. El presente estudio se planteó estudiar: 1) el
perfil de los niños con TDAH+DAM en habilidades cognitivas y metacognitivas de cálculo y solución
de problemas, en comparación con niños con TDAH, niños con DAM, y niños sin problemas; 2) la severidad del déficit en funcionamiento ejecutivo (FE) en niños con TDAH+DAM.  Al comparar los grupos DAM, TDAH, TDAH+DAM y grupo de niños sin problemas, los resultados mostraron un claro
déficit cognitivo y metacognitivo en el rendimiento matemático del grupo TDAH+DAM que además
experimentaba una afectación más severa del FE que el grupo TDAH sin DAM.

Ana Miranda Casas, Amanda Meliá de Alba y Rafaela Marco Taverner.